Llegamos con un promedio 5,2 en matemáticas y la certeza de que algo estaba mal. Un año después, entró a Ingeniería en la Católica. No fue magia. Fue un tutor que apareció todas las semanas durante catorce meses.
Lo que dicen
las familias.
Casos curados de los últimos años. Apoderados y alumnos que dieron permiso explícito para publicar sus palabras. Anonimizados con iniciales y curso. El colegio aparece con permiso — lo que cuenta es el caso, no la firma.
Mi hija había tenido tres profesores particulares antes y con todos terminó frustrada. Pablo nos dijo en el diagnóstico que el problema no era la materia, era cómo la estaba estudiando. Eso solo ya valió la sesión inicial. Llevamos seis meses y la diferencia es estructural.
Empecé con ellos en marzo y la diferencia con el preuniversitario masivo donde había estado el año anterior fue inmediata. No era más material. Era saber qué material trabajar y por qué. Rendí la PAES en diciembre y entré donde quería.
Sacamos a nuestro hijo del colegio a finales del año pasado por razones que no vienen al caso. La pregunta era qué hacer después. Pablo Cid armó el plan que el sistema escolar no nos podía dar y nuestro hijo terminó el año validando con notas mejores que las que tenía en el colegio. Pero lo que más nos importa es que volvió a tener ganas de estudiar.
Necesitaba subir mi NEM antes de la PAES. Empecé en julio del último año, dos sesiones por semana de matemática. Subí mi promedio de un 4,9 a un 6,1 en cuatro meses. No es solo el método, es la consistencia del tutor. Apareció todas las semanas, sin excepción.
Tomé un año sabático después de no quedar en la carrera que quería. Pasé el año con ellos preparando la PAES otra vez. Lo que cambió no fue la cantidad de horas — fue cómo se rinde la prueba. Lo había ignorado completamente el primer intento. La segunda vez fue otra prueba.
Mi hija venía con muchas dificultades en matemáticas y comprensión lectora. Lo más valioso fue el reporte mensual. Por primera vez tenía claridad real de cómo iba avanzando, no la versión optimista del colegio. Eso nos permitió tomar decisiones a tiempo.
Llevamos tres años en homeschool con distintos esquemas. Este es el primero que se siente como un colegio en versión chica, con la diferencia de que cada decisión es nuestra. La validación con exámenes libres nos preocupaba al principio. Está resuelta. Ya no es un tema.
Lo que más nos sorprendió fue la honestidad. Nos dijeron desde el diagnóstico que con el plazo que teníamos no era realista apuntar al puntaje que mi hija quería para Medicina, y nos propusieron un objetivo intermedio que sí era alcanzable. Llegó al puntaje propuesto. Postuló a su segunda preferencia. Está feliz.
Mi hijo está en un colegio IB y veníamos con notas bajas en Math AA HL. El tutor entendió la lógica del programa desde la primera sesión — no estaba enseñando la PAES, estaba enseñando IB. La diferencia se notó en el primer mock. Tres meses después, había subido dos niveles.
Buscábamos a alguien que entendiera el Extended Essay y los criterios de evaluación del IB, no un tutor que adaptara contenido de PAES. Esa diferencia es enorme y muy difícil de encontrar en Chile. Acá la encontramos.
Mi hija venía perdida con el Personal Project. El tutor se sentó con ella, leyó los criterios MYP, y la guió sin escribirlo por ella. Ese es el detalle. Conocen el programa de verdad.
Buscaba clases de física para mi hijo y partimos con una sesión a la semana. Lo que más valoro es que el tutor no le hace la tarea — le enseña a pensar el problema. Cuesta encontrar a alguien que entienda esa diferencia.
Mi hijo tiene dislexia y los profesores particulares anteriores no sabían bien cómo trabajar eso. La asignación de tutor acá fue distinta — preguntaron mucho antes, asignaron a alguien con experiencia específica, y el avance fue otro.
Llegué en septiembre, tres meses antes de la PAES, con la sensación de que ya era tarde. Me dijeron que sí se podía pero con un plan apretado y honesto. Subí 110 puntos en Matemáticas M2. No fueron 200 — fueron 110, que era lo que se podía con ese plazo. Y eso fue suficiente para entrar.
Optamos por homeschool por razones de viaje familiar. Llevamos un año y medio. Lo que pensábamos sería complicado — la validación, la estructura, los tutores — resultó ser la parte más simple. La parte difícil siempre fue tomar la decisión de salirnos del sistema.
Mi hijo tiene altas capacidades y el colegio se le quedaba corto. Llevamos dos años en homeschool con ellos y por primera vez está aburrido por elegir qué profundizar, no por estar repitiendo cosas que ya sabe. Esa es la diferencia.
Necesitaba alguien que me preparara específicamente para la prueba de admisión a un programa de pregrado en el extranjero. No es la PAES y no es exactamente IB. Encontraron al tutor adecuado en una semana. Ese tipo de respuesta no es habitual.
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Por qué publicamos así.
No publicamos testimonios sin permiso. No mostramos colegios, ni puntajes específicos, ni fotos de menores. Los nombres aparecen como iniciales para proteger la privacidad del alumno y de la familia. Lo que importa de cada caso es la lógica del proceso, no la firma.
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