Cuándo conviene empezar la PAES, según el caso.
La regla de “empieza en marzo del año previo” no aplica a todos. Tres situaciones donde conviene partir distinto.
Cada año atiendo decenas de familias que llegan con la misma pregunta: “¿Cuándo empezamos a preparar la PAES?”. Y cada año respondo lo mismo: depende del caso del alumno, no del calendario.
La regla genérica del preuniversitario masivo dice que conviene empezar quince meses antes — o sea, marzo del año previo. Esa regla está bien como recomendación promedio, pero ignora que los alumnos no son promedios. Hay tres situaciones donde conviene partir distinto.
1. El alumno con NEM bajo
Si el promedio del colegio está bajo 6,0 al terminar tercero medio, lo primero que hay que arreglar no es la PAES. Es el NEM. La razón es matemática: el NEM pesa entre el 10% y el 40% de la postulación, dependiendo de la carrera. Un alumno con NEM 5,5 que sube a 6,0 gana entre treinta y noventa puntos en su puntaje de postulación, sin haber estudiado un solo ejercicio de PAES.
A estos casos les recomiendo empezar dos años antes, en marzo de tercero medio. El primer año se trabaja exclusivamente subir las notas del colegio. Recién en el segundo se mete la preparación PAES en serio. Es contraintuitivo pero funciona.
2. El alumno que va por segundo intento
Si la persona ya rindió la PAES una vez y va a rendirla otra vez, el problema ya no es contenido. El contenido lo cubrió el año anterior. El problema es lo que hizo bajo presión, en cuatro horas, con los nervios de la prueba real.
A estos casos les recomiendo empezar seis meses antes, no quince. La preparación tiene que ser quirúrgica: ensayos calibrados, análisis de errores, trabajo de gestión emocional. Empezar quince meses antes, repitiendo el contenido que ya sabe, es una forma elegante de quemarse antes de la prueba.
3. El alumno que viene de programa internacional (IB, Cambridge, currículo extranjero)
Estos casos son los más particulares. El alumno suele tener excelente preparación académica general — capacidad de análisis, escritura, pensamiento crítico. Pero la PAES tiene su propia lógica que no calza naturalmente con ningún currículo internacional: tiempos cortos, alternativa única, contenidos chilenos específicos en historia y lenguaje.
A estos casos les recomiendo empezar ocho meses antes, no quince. El alumno no necesita aprender a pensar — eso ya lo sabe. Necesita aprender a rendir la PAES. Son dos cosas distintas, y la segunda se entrena en un plazo más corto si la primera está sólida.
La regla simple
Para el alumno promedio chileno que sale del colegio nacional con notas razonables y sin segundo intento previo, los quince meses funcionan. Marzo del año previo. Dos sesiones por semana de 90 minutos. Ensayos quincenales calibrados. Reportes mensuales.
Para el resto, la regla cambia. Y por eso el diagnóstico inicial existe. En esa primera sesión de noventa minutos no solo medimos nivel académico. Medimos qué tipo de alumno es, qué objetivo tiene, qué tiempo realmente le queda. De ahí sale el plan, no de un calendario genérico.
A las familias que me consultan en septiembre por una PAES de diciembre les digo lo mismo siempre: vengan al diagnóstico igual. A veces el plan que sale es “rendí esta PAES con lo que tienes y prepárate seriamente para la del próximo año”. Y a veces es “todavía hay tiempo, hagamos un sprint de tres meses”. Sin diagnóstico no hay forma de saber.
El calendario no decide. El alumno decide. Yo lo único que hago es leerlo bien.
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Ingeniero Civil Industrial. Hace clases particulares desde 2008. Director del estudio de educación privada que lleva su nombre. Escribe acá cuando hay algo que decir.
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